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Para preparar y vivir la peregrinaciónPara que el mensaje que la imagen de la Sábana Santa lleva al hombre de hoy llegue en la manera más eficaz, es necesario activar la línea del conocimiento, la de la conciecia de fe, el empeño de la oración, incluso la atención a la dimensión mariana, y después aquella ilimitada zona de la vida que vee realizarse en la solidariedad del amor. He aquí, entonces, algunos consejos para preparar y vivir la preregrinación. Conocer lo que se miraEl conocimiento es necesario para que se establezca
una relación humana, personal, entre el (potencial)
peregrino y la Sábana Santa. Santa y es de todos modos formativo que se pueda llegar a una información mínima, que dé cierta sensibilidad sobre el tipo y la orientación de la discusión actual. Todo lo demás pertenece al carisma que Dios concede a cada uno de sus hijos. En el empeño para la difusión de este conocimiento se ententará evitar cualquier presentación inadecuada de los problemas, sin vulgarizar y sin dramatizar. Mientras tanto acordaremos que , si Jesús es la verdad, el grande homenaje que podemos hacerle será siempre él de buscar con empeño y no decir nunca - ni a otros ni a nosotros mismos - nada más de lo que nos resulta verdaderamente demonstrado y de calificar siempre con precisión las afirmaciones: lo cierto, lo probable y lo posible son entre ellos distintos y diferentes. El misterio de la Pasión releido en la Sábana SantaLa conciencia de fe provocada por el contacto con la Sábana Santa empezará por el misterio al que remite directamente la imagen, la pasión dolorosísima de Jesús: la devoción religiosa hacia la Sábana Santa por su misma naturaleza tiene que perseguir el descubrimiento de la realidad histórica, muy humana y lastimosa, de la pasión de Jesús para pasar en seguida a las razones que están a la origen de la elección divina. Se abre entonces el discurso sobre el amor infinito del Hijo enviado por el Padre para la salvación del mundo y al mismo tiempo sobre la situación del hombre que necesita la redención, en su condición de pecador. Es volver a descubrir el entero depósito de la fe, en la perspectiva especial de la experiencia de hacerse del acto de redención en su aspecto más conturbativo. No hay que tener miedo a empezar una catequesis, que quizás pasará a través de un camino anómalo que todavía no será por eso menos eficaz. Oración y contemplación alma de la peregrinaciónEl empeño en la oración es el desemboque natural y
la verificación de la autenticidad del camino de fe. La
oración de la peregrinación tendrá un empeño
particular y querríamos ofrecer momentos y Me refiero aqui sólo al aspecto eucarístico y al mariano: el primero por la relación entre el cuerpo doliente de Jesús en la pasión y él del Crucificado Resuscitado que se ofrece al Padre y a los hombes en el sacrificio místicamente renovado y en el alimento que da fuerza; el segundo por la referncia espontánea con la Madre del Doliente, Virgen dolorosa que nos muestra el Hijo y nos invita a la conversión, justo mientras el Hijo en el momento de la muerte ofrece a todos los discípulos la función materna de Maria en la Iglesia. Podríamos también preguntarnos si la devoción religiosa para la Sábana Santa tiene alguna característica específica. Me parece que la Sábana Santa pertenezca a la economía del sepulcro y que nos invite a ponernos en la situación y en la actitud de Jesús, llegado al punto de total anulación cuando yace cadáver, presa de la muerte. En el evangelio de Juan hay una relación entre el uso inicial de un verbo que significa "tomar, aceptar, acoger" (1,11) y el uso final del mismo verbo (19,40). En el primer caso, durante el prólogo, se trata de los que aceptan a Jesús en la fe, en el segundo, de los que, después de su descendimiento de la cruz, toman el cadáver y lo "atan" en las telas fúnebres. Parece la explicación del sentido del creer que da el poder de llegar a ser hijos de Dios: creer es aceptar a Jesús en la condición de la pérdida total de la dignidad humana, en aquel momento tan anulativo en el que parece impensable el rescate glorioso de la resurrección. La Sábana Santa es el testigo de aquel momento y llega a ser hasta un instrumento de aquel triunfo de la muete, hasta cuando no será Jesús-vida a vencer la muerte y a llevar otra vez su triunfo. Puede que las consideraciones sobre la imitación de Cristo omitan demasiado facilmente este momento, que no entendemos y que nos repugna, y que al contrario parece hayan vivido todos los amigos de Dios. ¡Donde Jesús no es más hombre es todavía Dios! Y esto sugiere la Sábana Santa también a nosotros, porque, si esta condición de Jesús llega a ser familiar para nosotros, también en los momentos en que nuestra humanidad será sometida a la prueba de la pérdida de toda dignidad, podremos todavía abandonarnos en los brazos de Dios que no nos abandona. Y sabremos valorar la experiencia del silencio que viene de aquel sepulcro, pensando que nada es tan fecundo como el silencio de la muerte. La solidariedad, signo de caridad vividaLa realización de la solidariedad del amor es respuesta a la muda invitación por parte de quien se hizo pobre para que nosotros adquiriesemos su riqueza. Desde siempre la devoción religiosa hacia la Sábana Santa ha florecido en esta intuición y se ha sentido envuelta en esta participación concreta. Lo que en parte se conoce de la historia de la hermandad de la Sábana Santa, en Turín, mercería la pena extenderlo a la historia de la devoción religiosa de los santos no solamente en el area más cecana a la presencia de la Sábana Santa. Pienso en este momento, por ejemplo, a San Carlo Borromeo pero probablemente también entre los santos venetos, especialmente los más recientes, es posible recoger enseñanzas en propósito. Me parece que entre los frutos que cada peregrinación hacia la Sábana Santa debería proponerse, habría que programar siempre una obra en favor de los hermanos en apuros, los que están sea cerca de nosotros sea en tierras lejanas. Lo mismo vale por culquier organización o iniciativa Giuseppe GHIBERTI
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