El incendio que se produjo esta
noche en la capilla del Guarini contigua a la Catedral de Turín ha cuasado daños sobre
todo a las estructuras y a los adornos de la capilla misma: pero - agradeciendo el Señor
- la teca de la Sábana Santa no ha sido comprometida de alguna manera en los daños. El
mismo edificio de la Catedral ha sido casi enteramente salvado de las llamas, mientra
desdichadamente los daños más considerables se registran en la capilla y en el contiguo
edificio del Palacio Real. Quiero acordar aquí y agradecer cordialmente a todos los que,
empezando por los bomberos, las autoridades civiles, militares y de policía, se han
prestado en estos momentos de difícil emergencia.
La teca con la Sábana, rápidamente transladada de la Catedral, se
conserva en un sitio seguro.
Este episodio gravísimo llega en el tiempo en que nuestra Iglesia
se prepara , en el ámbito del gran Jubileo del Tercer Milenio, a la solemne ostensión de
la Sábana Santa, en el próximo mes de abril de 1998. El fuego destructor, los
gravísimos daños materiales a monumentos de fe y de arte, representa sin embargo, para
todos nosotros torineses - y para todo el mundo que en estas horas ha mirado a Turín -
una prueba, un llamamiento, una gracia. Una prueba de nuestra fe y también de nuestra
capacidad, como creyentes y como ciudadanos, de ser "aficionados" a los tesoros
que están a las raices de nuesta cultura y de nuestro vivir social. Aquellas llamas son
también un llamamiento: un llamamiento preciso a la responsabilidad que todos nosotros
tenemos en defender y tutelar el patrimonio religioso, artístico, histórico tan
íntimamente atado a toda nuestra experiencia, de Iglesia y de ciudad.
¿Porqué ocurrió?Justo en el Evangelio de hoy Jesús nos ha
dicho: "No teman" cosa que El puede decir y nosotros podemos oírnos decir
cuando pasa algo terrible. La Catedral, la Sábana Santa del que soy guardián, han sido
rozados por el desastre y salvados. Es el modo digno de la medida de Dios de decirnos
precisamente su "No teman".
Ahora estamos verdaderamente seguros de que El anda sobre las
aguas, sube a nuestro barco y nos conduce a la orilla. En la fe agradezco por este signo.
+ Giovanni Card. Saldarini
Guardián de la Sábana Santa
Turín, 12 de abril de 1997 |