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Tiziano y Palma il Giovane,
(Pieve di Cadore, 1488-90 - Venecia, 1576) Piedad,
1490 - 1576; óleo sobre tabla; Venecia,
Galerías de la Academia; cm 351 x 389
La obra, empezada por Tiziano y completada
"con reverencia" por Palma (como relata
la inscripción en la parte baja) presenta un
Cristo casi larval pero luminosísimo, él mismo
fuente de luz sobrenatural. La línea oblicua
sobre la que se plantean las figuras de san
Gerólamo arrodillado, de Cristo y de la Virgen
procede con el gesto desesperado de Magdalena y
termina con la estatua de Moisés,
equilibrada a la derecha por la estatua de la
Sibilla Ellespóntica que sostiene la cruz porque
profetizó la pasión y resurrección de Jesús.
Tiziano, casi nonagenario, hubiera querido el
cuadro sobre su tumba en la iglesia de s. María
gloriosa de los Frari. El empaste de colores
obtiene un efecto único, que un grande critico
llamó "impresionismo
mágico".
Del acontecimiento más obscuro de la
existencia de Cristo emana una luz que
transfigura y enciende la esperanza.
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