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Michelangelo
Merisi dicho el Caravaggio (Caravaggio, 1573 - Porto Ercole 1610) El
descendimiento en el sepulcro,
1602 - 1604, óleo sobre tela, Ciudad del
Vaticano, Pinacoteca; cm 300 x 203 La
composición es organizada a lo largo de una
línea oblicua que, saliendo de la figura erecta
de María de Cleofa con las manos levantadas,
baja poco a poco a través de otras figuras (se
pasa por la cabeza inclinada de Magdalena a
Nicodemo totalmente encorvado en sostener las
piernas del muerto) hasta la mano derecha de
Jesús. Las figuras apoyan casi
como si fuesen un grupo escultural sobre la
lancha tumbal que, gracias a los contrastes de luz
típicos del pintor, parece asomarse de la tela
dandonos la ilusión de tridimensionalidad. La
vista captada por el cuerpo de Cristo, como
suspenso no obstante la pesadez, sobre el que la
luz estalla en toda su luminosidad, reverberada
también por la blanca Sábana Santa que ya
parcialmente envuelve él que dentro de poco
será sepultado.
Como José de Arimatea y Nicodemo llevan a
la tumba el cuerpo de Cristo, asi hoy otros José
y otros Nicodemo son invitados a llevarle, vivo,
entre los hombes.
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