"Si eres José de Arimatea, pido el cuerpo a quien lo crucificó, es decir asume aquel cuerpo y haz tuya, de tal modo, la 'expiación del mundo. Si eres Nicodemo, el nocturno adorator de Dios, entierra su cuerpo y úntalo con los unguentos rituales, es decir rodéalo de tu culto y de tu adoración. Y si tu eres una de las Marias, derrama por la mañana tus lagrimas. Haz de manera de ser la primera a ver la piedra derribada, ve al enquentro de los ángeles, del mismo Jésus."

S. Gregorio Nazianzeno


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