"Señor perdóname, tengo miedo a encontrar tu rostro, perque sé que, si lo encontraré, no podré huir más sino que tendré que beber el cáliz. Porque tu me apareceras coronado de espinas y cubierto de sangre, clavado a la madera de la cruz; yo seré prendido por este amor exigente y fiel, no pudiendo ya alejarme de mi dolor, huir de él, sin ruborizar como de una deserción."

P. Lyonnet, Oraciones por el tiempo de la enfermedad


© La Bussola ONLUS